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RAÍCES HISTÓRICAS

Origen de los beaterios

Remontándonos hasta el siglo XVI encontramos que el calificativo de beatas se asignaba a aquellas personas que, sin pertenecer a ningún convento, vivían como religiosas sin hacer votos. Cuando optan por hacer vida en común, compartiendo así su vivencia del seguimiento de Jesús, la casa donde viven toma el nombre de Beaterio. En la mayoría de los casos, evolucionaron hacia formas institucionalizadas de vida religiosa.

Beaterio de Santo Domingo

Así nace el Beaterio de Santo Domingo de Granada, en el que hunde sus raíces la Congregación Santo Domingo. Existen documentos escritos del mismo fechados en 1539, que se encuentran en el convento Santa Cruz la Real. Los frailes de Santo Domingo llegan a Granada en 1492, y reciben bienes y tierras de los Reyes Católicos para fundar este convento. Viven con pasión la predicación del Evangelio y pronto hacen del mismo un importante centro de espiritualidad, que anima a muchos hombres y mujeres a vivir y participar del carisma dominicano sin dejar su condición laical. Aquí fijamos el origen fundacional del Beaterio de Santo Domingo.

Testamento de la madre Juliana de Santa Inés

A finales del siglo XVII se produce una renovación del Beaterio en la que podemos fijar el origen de nuestra historia congregacional, contando ya con una línea de continuidad suficientemente documentada.

Hacia 1693 muere la Madre Úrsula de Santa Catalina, beata dominica, dejando como heredera a su tía materna, la Madre Juliana de Santa Inés, también beata. La Madre Juliana es considerada refundadora del Beaterio. Consolida la institución, fija condiciones a las nuevas candidatas, reafirma que las beatas viven bajo la Regla de la Tercera Orden de Santo Domingo y, llevando una vida de oración y penitencia, se dedican a la enseñanza. 

Beaterio del Niño Jesús del Consuelo

En los albores del siglo XIX, la precariedad económica amenaza la supervivencia del Beaterio. En esta circunstancia fue decisiva para la vida del Beaterio la intervención de D. Antonio María de la Milla y Fernández de Córdoba, Marqués del Saltillo, quien en su testamento, el 18 de septiembre de 1805, constituye al mismo único heredero de todos sus bienes.

El Marqués del Saltillo acomete una reforma radical en el beaterio, que pasará a llamarseBeaterio del Niño Jesús del Consuelo. Le señala dos fines concretos: la revitalización de la enseñanza y el culto al Niño Jesús del Consuelo. A su vez, cuida el fortalecimiento de su vida espiritual y revitaliza los principios del ideal dominicano.

La madre Teresa Titos Garzón, rectora del beaterio

Adentrándonos en el siglo XIX, y sin olvidar la inestabilidad política y económica que sufre España, el Beaterio reclama de nuevo una profunda renovación en su vida, además de una remodelación de sus ya envejecidas instalaciones. Cuando en 1883 muere la rectora, Madre Josefa García, las beatas unánimemente piensan en Teresa Titos Garzón como nueva rectora del Beaterio. Con sólo 31 años encuentran en ella a una mujer de corazón grande, voluntad decidida e inteligencia clara, capaz de procurar al beaterio la transformación que requiere.

Atenta a la realidad y urgida por su espíritu evangelizador, se lanza a la construcción de un colegio de nueva planta donde poder acoger y dar educación a tantas jóvenes del barrio que viven presas de la ignorancia y sin acceso a la más elemental formación. Las circunstancias socio-culturales reclaman, junto a las nuevas instalaciones, un nuevo proyecto educativo, que ella misma diseña en su Reglamento Interno.

El colegio se dedicará, en principio exclusivamente y siempre preferentemente, a la educación de las niñas pobres. La Madre Teresa escribirá: para educar esta clase de la sociedad fue fundada la Casa Matriz, por esto es, que todas las religiosas sienten atractivo especial por la educación de las niñas pobres y se ve por experiencia que Dios bendice las casas en proporción del bien que se les hace.

Congregación de Santo Domingo

La excelente labor pedagógica que en el colegio se lleva a cabo, y su influencia en el campo cultural y formativo, hacen que, desde otros lugares de Andalucía, se reclame a la Madre Teresa para implantar su propuesta educativa en nuevos centros. Ella también se siente urgida a abrir las puertas del Beaterio, y llevar su proyecto educativo-evangelizador a otros niños y hasta otros lugares. Este sueño se hace realidad en 1907 con la fundación del Colegio Santo Rosario de Motril, en la costa granadina, fecha histórica para la naciente Congregación Santo Domingo, que fija en ella su origen como congregación religiosa. En 1912 la Madre Teresa funda un nuevo colegio en Baena, Córdoba, con sede en un antiguo convento de dominicas de clausura, respondiendo a la petición de la priora de dicho convento y contando con el apoyo de los dominicos y del obispo de Córdoba.

Tras estas fundaciones la Madre Teresa siente la necesidad de trabajar la consolidación de la organización interna de las religiosas en Congregación Santo Domingo. En enero de 1915 D. José Meseguer y Costa, arzobispo de Granada, pone en conocimiento de la Madre Teresa el reconocimiento oficial de la Congregación Santo Domingo como instituto de carácter diocesano, y su nombramiento como primera Priora General. Ella muere el 14 de febrero de ese mismo año. El 11 de marzo de 1915 las religiosas eligen como segunda priora general a la Madre Dolores Roda de la Fuente, la cual recibe del Maestro General de la Orden de Predicadores, Beato Jacinto María Cormier, OP, con documento del 15 de mayo del mismo año, comunicación oficial de la incorporación de la Congregación a la Orden. Erigida en instituto de derecho pontificio en 1931, obtuvo la aprobación definitiva en 1942 por el Papa Pío XII.