XXXIV Jornadas de la Madre Teresa
Feb. 17, 2026
/ España
Los días 14 y 15 de febrero de 2026, nos reunimos en Granada (España) para celebrar la XXXIV Jornada de la Madre Teresa, bajo el lema “Las periferias, lugar de esperanza”. Desde el inicio, vivimos momentos de oración profundos, con sabor a esperanza, que prepararon el corazón para acoger con apertura y fe todo lo que el Señor nos regaló durante estos dos días.

La primera ponencia, a cargo de Pepe Laguna, nos invitó a mirar la realidad con honestidad, reconociendo el dolor sin perder la esperanza. Nos recordó que la esperanza no es una idea, sino una presencia concreta allí donde el sufrimiento necesita manos y rostros cercanos, teniendo a Jesús como referencia principal. La asamblea participó activamente, compartiendo experiencias desde la misión, y renovando la inspiración en el testimonio de Teresa Titos Garzón.
En la tarde, una mesa redonda con testimonios desde el ámbito penitenciario, la migración y la vida consagrada abrió un diálogo cercano y significativo sobre lo que implica hoy estar en las periferias y sembrar esperanza en contextos de fragilidad. El primer día concluyó con un concierto-oración dirigido por Juan Baena, donde la música se convirtió en oración y gratitud compartida.

El segundo día, la reflexión de Águeda Mariño Rico ayudó a enlazar los desafíos del presente con la vigencia del legado de la Madre Teresa, evidenciando cómo sigue vivo en las hermanas y en los laicos que participan de la misión.

La jornada culminó con un momento especialmente emotivo: el cierre del Jubileo de la Congregación, iniciado el año pasado con el lema “De la Iglesia: la esperanza”. A través de un video, acompañamos el recorrido del cirio por cada comunidad y presencia de la Congregación, hasta ser entregado a la comunidad de la Casa Madre, como signo de comunión, amor y esperanza para todas.

Finalmente, celebramos la Eucaristía, y entre cantos acompañados por la guitarra y el tambor africano, dimos gracias a Dios por la vida y el testimonio de Teresa Titos Garzón. Cerramos la jornada con el corazón fortalecido y la certeza de que la esperanza florece, especialmente, en las periferias.

