Quiénes somos

Carisma

Comunidad de hermanas

La fuente originaria de la espiritualidad de la Congregación Santo Domingo la encontramos en el Beaterio de Santo Domingo de Granada, adosado al convento de dominicos Santa Cruz la Real. La vida del Beaterio está totalmente imbuida de la enorme riqueza del carisma dominicano que se vive en el convento.

Con este patrimonio espiritual se encuentra Teresa Titos Garzón, fundadora de la Congregación Santo Domingo, al incorporarse al Beaterio. Lo acoge y revitaliza de tal forma que se dirá de ella: Quería ver dominicanismo por todas partes.

Nuestra Constitución Fundamental expresa cómo la Congregación Santo Domingo asume de forma plena los elementos que dan forma al modo de vida ideado por Santo Domingo de Guzmán:

  • La unanimidad en la vida común
  • La fidelidad en la vivencia de los consejos evangélicos
  • El fervor en la celebración común de la liturgia
  • La constancia en el estudio
  • La perseverancia en la observancia regular

Elementos que, armonizados y entrelazados, unos a otros se enriquecen, y constituyen en síntesis la vida propia de la Congregación, en la que la predicación debe brotar de la abundancia de la contemplación.

Rasgos de la espiritualidad de la Madre Teresa Titos

La Madre Teresa vivió ardientemente el carisma dominicano y, acogiendo el don del Espíritu que la prepara para iniciar la fundación, le dota también de un talante propio. Su mirada contemplativa y su pasión apostólica determinan los cambios, que ha de introducir en el beaterio para vivir su consagración en servicio a la salvación de las almas al estilo de Santo Domingo, y fiel a su proyecto de vida evangélica.

Son elementos constitutivos de su espiritualidad y pilares fuertes en su proyecto de vida:

  • La firmeza de su fe y su total confianza en Dios, Padre providente y misericordioso.
  • La oración profunda, el amor especial a la Eucaristía y a la Virgen del Rosario.
  • La vida de comunidad, cuidando con amor las cosas comunes, estando atenta a las hermanas y siendo incondicional en el servicio.
  • El estudio, como búsqueda de la verdad, y formación para responder a los interrogantes de los hombres y mujeres de su tiempo con su acción evangelizadora.
  • La observancia regular, con una valoración y cuidado exquisito hacia el silencio.
  • El compromiso con la educación cristiana, como formación integral de la persona, y su especial dedicación a la promoción de la mujer.
  • La compasión con los pobres, y su constante preocupación por aquellos que más lo necesitan.

Nuestra formulación actual

En la vivencia del carisma, conjugar fidelidad y desarrollo, siempre será un reto para la Congregación. Los rasgos y actitudes que hoy nos definen nos llevan a poder expresar nuestro carisma con la siguiente formulación:

Vivir el seguimiento de Jesús según el espíritu de Domingo de Guzmán, haciendo propios los elementos dominicanos: vida en comunidad, oración y estudio que, enlazados entre sí, nos impulsan a la predicación; todo ello vivido desde la libertad de espíritu, la acogida fraterna, la sencillez, la alegría, la confianza en la providencia, el servicio a los más necesitados, el compromiso y la audacia con que lo vivió y nos transmitió nuestra fundadora, Teresa Titos.