Carisma

La Madre Teresa Titos y nuestro carisma

La Madre Teresa Titos sólo tenía un deseo: glorificar a Dios y trabajar por la salvación de los seres humanos. Era como un fuego que la consumía. Para ello conoció muy bien el tiempo histórico en que vivía. Valoró la mujer hasta considerarla capaz de desempeñar un gran papel en la sociedad. Por eso trabajó incansablemente por su educación: mejorando el aspecto pedagógico y el edificio, que se encontraba bastante deteriorado. Todo esto con grandes sacrificios. Ejemplo que nos impulsa a no escatimar sacrificio ante el valor de las personas.

Alma de apóstol, abierta a las necesidades de la sociedad, supo participar en las inquietudes de su ciudad trabajando incansablemente en distintos frentes en el que en alguno de ellos bebió la hiel del “fracaso”. Contemplando a Jesús en la cruz salió más fortalecida de las adversidades.

Mujer llena de Dios, que encontraba la fuerza en la oración. A los pies de Jesús aprendió la audacia, el amor a sus semejantes que la hicieron acogedora, fraterna, cualidades reforzadas por el amor a la madre, María, ¡cuánto la amaba! Como hija de Domingo de Guzmán alimentaba la fraternidad; antes de lanzarse a alguna acción estudiaba lo referente a la misma; vivió su consagración a Dios como una alianza de amor que alimentaba con la Palabra, que consideraba como un descanso para su ser humano.

En su manera de vivir reflejaba la libertad propia de los hijos de Dios. En nuestra tarea evangelizadora nos dio un sentido muy especial: “Ser auxiliadoras de Dios. Trabajar en estudiar, corregir y perfeccionar según Dios el corazón y el entendimiento” .Y al morir, nos dejó su gran legado: «¡Qué locos somos si no somos santos. Aprovechad, hijas, y no desperdiciéis el tiempo!» 

Historia de la Congregación Santo Domingo Historia de la Congregación Santo Domingo

La Historia de la Congregación de Santo Domingo, en su primer tomo, nos lleva a ver nacer a la Congregación de un beaterio donde la nota fundamental y carismática es el dominicanismo. Y fue precisamente el deseo de vivir el espíritu dominicano unidas, el que congregó al grupo inicial, cuyos orígenes se nos escapan. La vivencia de ese espíritu consolidó a la comunidad incipiente, la desarrolló y la hizo proliferar. Momento cumbre fue la presencia e intervención providencial de nuestra fundadora, la madre Teresa de Jesús Titos Garzón, que transformó el beaterio en Congregación, recogió toda su herencia y la potenció, y como consigna más amada y exigente nos legó esta profunda vivencia dominicana.

(Sor Águeda Rodríguez Cruz, op)

 El Niño Jesús del Consuelo y la evangelización El Niño Jesús del Consuelo y la evangelización

El hombre de hoy, por su autosuficiencia, rehúsa ser consolado. Se ha encerrado en su propia cárcel: la de la temporalidad y la de la finitud, y se obstina en no abrir sus puertas al amor que lo llama desde lo alto. La autora ha hecho hermenéutica del “consuelo de Dios” y lo ha interpretado como amor que invita a seguirle, que trasforma y  que urge a la Congregación a la actualización de su ser predicadoras, evangelizadoras multiformes, educadoras

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